sábado, 21 de junio de 2008

Eduardo Galeano. Espejos.

"Espejos" parecería ser una continuación más poética de “Las venas abiertas de América Latina”, o mejor aún, una retrospectiva que ubica los primeros testimonios de algunos temas que se remontan a la antigüedad como la religión, la división del trabajo, el racismo, las pasiones, la guerra y la política y hasta el psicoanálisis, tal vez más antiguos de lo que se pueda imaginar, y que fueron, al igual que en la actualidad, cavilaciones de los primeros pensadores célebres (los que llegaron hasta nuestros días) y anónimos (los que se perdieron en el tiempo) de la humanidad.
Galeano los tamiza y coloca a lo largo de un hilo coherente de pensamiento, donde el pasado se entrelaza con el presente y necesariamente con el futuro del hombre y sus más virtuosas y detestables obras.
La visión del comercio para Eduardo Galeano en Espejos:

Fundación de la Organización Internacional del Comercio

Habia que elegir al dios del comercio. Desde el trono del Olimpo, Zeus estudio a su familia. No tuvo que pensarlo mucho. Tenía que ser Hermes.
Zeus le regaló sandalias con alitas de oro y le encargó la promoción del intercambio mercantil, la firma de tratados y la salvaguarda de la libertad de comercio.
Hermes, que después, en Roma, se llamo Mercurio, fue elegido porque era el que mejor mentía. (Eduardo Galeano, Espejos. Siglo Veintiuno, 2008)