domingo, 27 de abril de 2008

Zeitgeist la película

El filme circula en Internet desde el 2007 y es obviamente polémico desde el comienzo. Apunta a desenmascarar desde un marco racional ciertos hechos históricamente aceptados. Las evidencias parecen sólidas en algunos casos aunque pueden resultar sesgadas debido a que se trata de un film, en el cual si bien se citan algunas fuentes, la edición es inevitable.
Proyecta la posibilidad de que ciertos hechos de la historia sean grandes mitos engañadores, arteramente montados, con el propósito firme de dominar a la sociedad. Específicamente el
cristianismo, los ataques del 11 de septiembre y la guerra contra el terrorismo, y la Reserva Federal y el sistema financiero internacional.

Nada de lo cual ya se sospeche, al menos en otros países que no sean Estados Unidos, por lo que el film define una postura que apunta especialmente al público americano. Son ideas que rondan en el pensamiento de mucha gente en el mundo, pero al provenir de los Estados Unidos el alcance es mayor, en contraste con la poca difusión que tiene la producción de teoría creada en el Hemisferio Sur, y que no es menos, cualitativamente hablando que las del Hemisferio Norte.

En la parte I: “La más grande historia jamás contada”, hacen un relevamiento de las semejanzas entre los personajes centrales de grandes religiones conocidas de la antigüedad con el cristianismo. Indagando en el mito de Horus, el desaparecido Mitra e incluso Dionisio, resaltan similitudes puntuales como las fechas de nacimiento en el 25 de diciembre, el culto al Sol, el nacimiento a partir de una virgen, la resurrección y otras anteriores a Jesús. La observación del cielo, el zodíaco y la relación de los símbolos religiosos del cristianismo no hacen mas que evidenciar que (para los creadores de Zeitgest), Jesús fue un mito mas, pero aprovechado por los romanos primero y posteriormente por las civilizaciones que le siguieron con un fin esencial: cohesionar el dominio de la sociedad en manos de unos pocos (la Iglesia). Aunque las evidencias se basan especialmente en conjeturas a partir de semejanzas con otros mitos conocidos de la historia, y aún cuando la religión sigue teniendo cantidad de adeptos, son pocos quienes ingenuamente aceptan que el mundo fue creado en siete días. Es decir, el film revela datos interesantes, aunque no tan potentes como para destronar a la religión, pero sí para aperturar la mente a algunas personas que aún suponen (como lo muestra el film) que el mundo tiene tan solo 12.000 años de edad.
Conclusión: históricamente, Jesús nunca existió. El pilar sobre el que se apoya el paradigma religioso del mundo occidental es falso.

Parte II: el 11-S según el filme, fue un atentado de bandera falsa, una gran operación encubierta necesaria para lograr la aceptación de la sociedad norteamericana en identificar un enemigo común, para así poder autorizar los fondos necesarios y el recorte de las libertades individuales por parte de una elite gobernante. La historia, cuya peor muestra es la Alemania Nazi hace que esta teoría no resulte inadmisible. Se tuvo que apelar a una matanza masiva ya que otras falsas operaciones no lograron el objetivo que sí tuvo el 11-S.

Una apreciación generalizada en el Hemisferio Sur, o al menos en Argentina acerca del 11-S fue la idea del auto-atentado, incluso el argentino medio (que es bastante informado acerca de la realidad mundial) y algunos que iban mas allá en los medios de comunicación se animaban a decir, que el país del norte “se lo tenía merecido” por sus conocidos atropellos en otros lugares del mundo, a partir de Hiroshima y Nagasaki. Muchos argentinos comentaban esto aún observando las imágenes vía satélite el mismo día del atentado. Es decir, que las políticas norteamericanas hacia el resto del mundo no son bastante reprobadas.

La parte III sobre la Reserva Federal parece revelar aspectos poco conocidos pero que tienen su lógica de acuerdo a lo demostrado por la historia y la realidad actual. Y el final es para no perderlo, ya que se acerca a un film de ciencia ficción futurista y apoteótico.
Pero aunque parezca inverosímil, ¿Hay algo que no lo parezca en este mundo?

La marcha del hombre en este mundo es comparable al fluir del agua en cualquier superficie. Nunca se detiene ante ningún obstáculo, y donde lo hay, se estanca, espera, hasta que se evapora y vuelve a reaparecer convertido en agua de lluvia, continuando de esta manera el proceso. Al hombre si lo dejan, no tiene límites ni escrúpulos en obtener lo que le conviene, así es como parece haberse desarrollado nuestra evolución, contando además con la intervención del azar, que siempre nos recuerda lo endebles que somos en este mundo. El filme parece demostrar esto, la ilimitada capacidad del hombre para crear lo que sea, incluso falsedades ideológicas que persisten en el tiempo.

Tal vez no sea tanto una conspiración, más bien parece que algunos hechos se desarrollaron, se asimilaron a favor de los poderosos, y fueron evolucionando en perjuicio de las mayorías. Los mecanismos de distracción seguirán surgiendo, por supuesto, ya que el hombre entre todas sus cualidades, buenas y malas, posee la de ser acomodaticio.

No es que las evidencias que muestra el filme sean poco sólidas, sino que una edición impresa con adecuada cita de fuentes y bibliografías podría otorgarle una justificación más veraz. La Biblia es un libro enorme como para tomar algunos de sus pasajes, o la declaración de un ex amigo de la familia Rockefeller que parece ser el moño que ata la teoría conspirativa del filme, podría ser más informativa acerca de esa persona. Pero igualmente es un disparador que sirve para reflexionar acerca de los atropellos a los que nos vemos en lo cotidiano por parte de la autoridad en todo sentido. El filme también parece reprochar a la sociedad americana la falta de interés en cuestiones políticas y por lo tanto reprobar el silencio que parece oficializar las políticas de “gendarmes del mundo” asumidas por los gobiernos norteamericanos. En el Hemisferio Sur, o al menos en Argentina, las teorías conspirativas pasan por otro lado. Hace años, la culpa de todos los males parece ser de la clase política, visible y desfachatadamente enriquecida con la corrupción, todo el mundo lo sabe, e incluso, por ejemplo el libro “El Interior” de Martín Caparros, un poco mas con los pies sobre la tierra que Zeitgest, evidencia lo que muchos saben pero pocos analizan. El interior del país subsiste en gran medida gracias a que un gran porcentaje de la población de las capitales provinciales son empleados públicos.
Resulta interesante ver el film como para polemizar con argumento.
Aquí se puede ver on line (Duración 116 minutos):




Si hay problemas el video en este sitio, puede verse en estos enlaces:
http://video.google.com/videoplay?docid=8883910961351786332
http://www.zeitgeistmovie.com/