sábado, 19 de abril de 2008

La lectura es un privilegio

Los beneficios del ejercicio de la lectura pueden tener tantas interpretaciones como personas hay en el mundo. Lo cierto es que se trata de una de las pocas actividades que no posee ninguna cualidad negativa. Puede haber pocos practicantes pero en general cualquier persona leyó algo en su vida, y algo le quedó guardado; así sea del periódico o la letra de una canción. La capacidad de leer y escribir es uno de los mayores privilegios que tenemos los humanos como especie.
Hay algunos saberes que resultan obvios, pero bien explicados resultan interesantes y adquieren otra vuelta de tuerca que al menos provoca la pausa de la reflexión.

En la edicion 238 de la revista Ñ del día 19.04.08, y a poco de inaugurarse la Feria del Libro de Buenos Aires, el escritor y docente Martín Kohan reflexiona y contesta (a quienes consideran intrascendente la educación pública) acerca del papel fundamental de la docencia y la universidad estatal en la formación de la práctica de la lectura:
“Trabajo en una institución de formación de lectores. Es uno de mis diversos trabajos: soy docente en la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires. Yo mismo me formé ahí, cuando era joven, con profesores como David Viñas, Ricardo Piglia, Susana Zanetti, Josefina Ludmer, Noé Jitrik, Beatriz Sarlo, Nicolás Rosa, Enrique Pezzoni. Es un espacio de formación de lectores, es decir un espacio que apunta a hacer de la lectura un objeto de deseo y una práctica sostenida. En él circulan lecturas diversas, o divergentes, o contrapuestas; pero también hay un horizonte compartido y es lógico que así sea. Por supuesto que existen muchas otras maneras de hacerse lector y de adiestrarse como tal, y que en cada una de ellas podrán señalarse ventajas y desventajas; pero en cualquier caso me parece relevante que el Estado sostenga un ámbito de preparación para las lecturas literarias – para las lecturas y para la escritura de esas lecturas- como parte del sistema de educación pública…”
A esta idea se podría agregar que en esa Facultad de la Universidad de Buenos Aires (estatal y gratuita) no solo en la carrera de Letras se forman lectores, también en las demás. Al menos Antropología requiere varios kilos de apuntes en cada cuatrimestre, lo cual logra que el interés por la lectura de parte de los estudiantes se diversifique a partir del conocimiento de las bibliografías, se organiza la razón, se forma un aceptable bagaje de conocimiento y se discrimina la lectura de acuerdo a la línea que se va eligiendo en el curso de la carrera. Así como Kohan presume con orgullo de haber tenido a los docentes del párrafo precedente, también en las demás carreras de Filosofía y Letras de la UBA, aunque menos conocidos fuera de ese ámbito, hay docentes de los cuales vanagloriarse.
La formación lograda no solo puede ser aprovechada para el posterior ejercicio de la profesión, también para la vida, es decir, un estilo de vida.