lunes, 18 de junio de 2007

Borges y la verdadera identidad de Shakespeare

Vale la pena reproducir algunos fragmentos del suplemento de la revista Ñ del 09 de junio de 2007 de Jorge Luis Borges. Son jugosas charlas con Roberto Alifano, donde saltan de un tema a otro a partir de uno principal, pero sin apartarse demasiado. Aquí presenta una conjetura adecuada acerca de la polémica de quien fue William Shakespeare.
BORGES:…en cuanto a la conjetura que lo califica como un mero testaferro, proviene de dos fuentes. La primera es esta: a mediados del siglo XIX Delia Bacon, que terminó después en un manicomio, dio a la imprenta un volumen hábilmente titulado Who wrote Shakespeare, donde atribuía la autoría de esos dramas al canciller Francis Bacon. El prólogo fue escrito por Nathaniel Hawthorne, que al parecer no se tomó el trabajo de leer el libro. Luego, curiosamente, Mark Twain aprobó esa hipótesis…
ALIFANO: ¿Cuál era la tesis que proponía Delia Bacon?
BORGES: …sostenía que a principios del siglo XVII el teatro era un género subalterno; podríamos decir que más o menos como es la televisión en nuestros días. La complejidad de las obras la lleva a conjeturar que un empresario teatral sin demasiada formación cono era Shakespeare de ninguna manera pudo ser el autor. Francis Bacon, que fue el padre de la ciencia experimental y el propulsor del método inductivo, habría escrito en sus ratos de ocio esas piezas…pero yo creo que hay diversas razones para refutar esa conjetura. La primera: la diferencia que existe entre esas dos grandes mentes. Para Shakespeare la historia universal es un caos de fábulas casuales. Pueden aparecer personajes que no corresponden a su época; de hecho, en una de sus comedias Aristóteles es anterior a la Guerra de Troya. En otra se ven campanarios con relojes en la Roma de los Césares. Para Shakespeare la historia es casual y usada en función de la necesidad de sus piezas. Francis Bacon tenía en cambio un claro sentido de la historia. Su mente era científica, era respetuoso de los hechos históricos, y nunca se habría permitido un error de esa índole, o simplemente trastocar fechas o épocas…
ALIFANO: ¿…Bacon fue el iniciador de lo que ahora denominamos ciencia ficción, no es así…?
BORGES: Sí, en una larga fábula que data de principios del siglo XV, una obra que dejó inconclusa, titulada Nova Atlantis, Bacon inicia…el primer espécimen de la Ciencia-fiction…en ese texto se enumeran las cámaras de un gran laboratorio, donde se conservan ecos y música, imágenes, coronaciones y batallas; en otra exhibe las cruzas de todas las especies de animales y vegetales; otra donde se producen tormentas, lluvias, nevadas, arco iris; luego otra donde se fabrican embarcaciones para andar bajo el agua, y una final para andar por el aire. Esto demuestra la mente científica de Bacon, un hombre que no se hubiera permitido pensar en fábulas.
ALIFANO: …un hombre con una rara imaginación profética…

BORGES: Es cierto. Y esto nos lleva a una conclusión inapelable: esa imaginación profética de Bacon…es del todo ajena a la imaginación, digamos psicológica de Shakespeare. A mí me parece, para terminar, que hay dos individuos que no se parecen en nada, son Francis Bacon y William Shakespeare.

Una reflexión: Hay diversas teorías, incluso algunas manifiestan que Shakespeare ni siquiera existió. Por otro lado, esta erudita hipótesis de Borges (en cuanto a la línea de la ciencia ficción), incita a pensar que Bacon debe haber conocido la obra de Leonardo Da Vinci; y Verne, mucho después, debe haber leído también a ambos. Borges leyó a todos.