La importancia que tuvieron las misiones de la Compañía de Jesús en Latinoamérica en los tiempos de la colonia española.
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infinitos matices
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Nuevos casos de estudio en arqueologia producen la emergencia de tratarlos dentro de los congresos. Al dedicarse esta ciencia al estudio de los humanos y sus restos materiales, los casos seguiran surgiendo de manera tan fluida gracias al reconocimiento de la variabilidad existente en la especie humana. Lós estudios de la arqueología de la infancia son relativamente recientes y en pleno desarrollo.
A continuación, el llamado al Simposio:

Propuesta del Simposio
Desde hace algún tiempo existe el interés por abordar la producción material de grupos
de edad específicos, especialmente niños, y su contribución a la conformación del registro
arqueológico (Lillehammer 1989, 2000; Sofaer Derevensky 1994; Politis 1999). Esto ha llevado
al desarrollo de diversos planteamientos teóricos y metodológicos que tienen a los niños como referente. De esta forma, se ha avanzado en relación a la perspectiva previa de considerar a los adultos como los únicos actores sociales presentes, en un contexto de virtual "invisibilidad” percibida de los niños. Los enfoques actuales abordan la dinámica social a nivel de microescala que implica considerar la acción de los individuos y de grupos particulares en la cotidianeidad (Dobres y Hoffman 1994), y dentro de éstos, a los niños y jóvenes como productores y consumidores de cultura material (Lillehamer 1989, Politis 1999).
En América, las aproximaciones a una arqueología de la infancia han sido diversas y de
larga data. Entre ellas, destacan los aportes de Frison (1970), Dawe (1997) y Park (1998) a la
discusión de artefactos o conjuntos de artefactos confeccionados y/o utilizados por niños en
contextos arqueológicos y etnográficos de América del Norte. Asimismo, ha sido sumamente
importante la perspectiva etnoarqueológica desarrollada por Politis (1998, 1999), aplicada a
sitios arqueológicos sudamericanos.
En los últimos años se aprecia un interés renovado en relación con este tema en Estados
Unidos y Canadá, a partir de los trabajos de Baxter y otros autores (Baxter 2005, 2006, entre
otros). Por otra parte, en Sudamérica, diferentes autores han comenzado a preocuparse por
identificar aprendices en el registro arqueológico. Así, se pueden mencionar las contribuciones de Jackson (2005) en Chile ; de Hocsman (2006), Sacchi (2006) y Calisaya (2006) en Argentina y de Prous (2004) en Brasil, en lo que respecta a artefactos líticos tallados recuperados en contextos de cazadores-recolectores; así como los aportes de González et al. (2007) y de Prous y Jácome (2007) en relación a las características de la decoración cerámica presente en sitios de Argentina y Brasil, respectivamente.
En función de este creciente interés, consideramos que es necesario generar un espacio
de discusión sobre esta problemática en el 53° Congreso Internacional de Americanistas. Una
oportunidad de encuentro de profesionales que trabajan en el ámbito de las Américas, en la cual diferentes investigadores con distintas posturas teóricas y aproximaciones metodológicas
puedan interactuar y compartir reflexiones e ideas. Si bien no hay restricción alguna en cuanto a posiciones teórico-metodológicas, sí se requiere que las presentaciones refieran a casos de estudio concretos. De esta forma, se espera que las ideas tengan un correlato con el registro arqueológico bajo consideración, a partir de la generación de expectativas materiales de la actividad infantil o de aprendices.
Todo tipo de aproximación es bienvenida. Se enumeran a continuación algunas líneas
de investigación, aunque se deja expresamente sentado que las mismas no son excluyentes:
a) identificación de la actividad de niños y/o aprendices en la creación de espacios domésticos y en la formación de sitios y en la conformación general del registro arqueológico (instrumentos, registro gráfico). Es importante el estudio espacial de sitios arqueológicos y del grado de maestría en la elaboración de objetos y grafismos, atendiendo a la presencia de niños o aprendices en función de que los mismos son un factor importante en la creación de contextos arqueológicos (Sofaer Derevensky 1994, Politis 1999), aunque sin considerarlos un mero agente distorcionador de los materiales depositados por los adultos (Hammond y Hammond 1981).
También se incluyen otros ámbitos de la cultura material en los que la toma de
decisiones recae en los adultos, como los rituales, pero en los cuales los niños son actores
centrales y poseen una fuerte carga simbólica.
b) análisis de los elementos materiales generados por los niños y aprendices en los sitios
residenciales o sitios de otro tipo. Es factible un acercamiento a la cultura material producida o usada por estas categorías, por ejemplo, a través de:
b.1) la exploración del aprendizaje de destrezas en la confección de tecno-facturas con el objeto de reconocer artesanos novicios mediante el análisis de artefactos con señales de manufactura inexperta.
En este marco, se considera importante detectar la actividad infanto-juvenil no sólo por
considerar a los niños actores sociales significativos sino, también, porque permiten, entre otros aspectos, analizar la variabilidad tecnológica generada por grupos de edad específicos (Pigeot, 1990, Politis 1999).
Se destaca que identificar aprendices no es sinónimo automático de tratar con niños
(Finlay 1997), por lo que es necesario contar con propuestas que tengan en cuenta este punto, y de una reflexión acerca de como se podr ían diferenciar las huellas dejadas por cada una de estas dos categorías.
Relacionado con el aprendizaje se encuentra un aspecto al que se ha prestado escasa
atención desde la arqueología, referido al tipo de instrucción puesto en práctica en las
situaciones de enseñanza (Kamp 2001), por ejemplo, instrucción formal o bien informal vía
demostraciones casuales, discusiones y explicaciones.
b.2) la utilización de artefactos por parte de los niños , que son réplicas de los instrumentos
utilizados por los adultos y que sirven para que incorporen diferentes tipos de habilidades, las
cuales están confeccionadas acorde con su tamaño (Politis 1999) y se desempeñan
eficientemente en la tarea, por ejemplo, armas de caza de pequeño tamaño. En este caso, los artefactos son usados en funciones similares que los de los adultos, por lo que pueden constituir una forma de abordar el punto c). También se incluye en este punto la interacción general de los niños con otros aspectos de la cultura material que no es de uso específico de éstos, como pueden ser objetos de la vida diaria -cucharas, cuchillos, etc.- (Sofaer Derevensky 1994).
b.3) el análisis de juguetes, es decir, artefactos confeccionados por niños o adultos y usados por niños con fines exclusivamente lúdicos (Politis 1999).
Se destaca que el estudio de los mismos ha sido uno de los principales criterios para
identificar niños en el registro arqueológico (Sofaer Derevensky 1994). A pesar de esto,
diversos autores consideran que es difícil identif icar claramente ciertos objetos como juguetes, como es el caso de las figurinas, por lo que es conveniente emplear diferentes líneas de evidencia que van más allá del artefacto mismo (Ellis 1994, Kamp 2001).
c) el estudio de la contribución económica de los niños en contextos donde el trabajo de los
mismos sea factible de ser reconocido.
Es indudable que en muchos casos los niños tienen un rol socio-económico activo,
formando parte de la fuerza de trabajo y contribuyendo a la subsistencia de diversas formas
(Kamp 2001, Baxter 2005). A esto debe sumarse el tema de la división del trabajo, ya que los
individuos aprenden sus roles sociales a través de actividades discriminadas por género (Sofaer Derevenski 1994).
Agradecemos la difusión de esta convocatoria y los invitamos a sumarse a la
apasionante discusión que propone el simposio.
El 14 de junio de 2008 a las 16 hs., en Rosario está previsto la inauguración de un monumento al Che Guevara, que sería el primero en su homenaje en la ciudad de su nacimiento.
En sus propios escritos (además el Che escribía) se refleja el tanteo a la muerte.
Al Che Guevara la bastaron un par de largos viajes por Latinoamérica, su sólida formación y su férrea determinación para lanzarse a la aventura de querer cambiar el mundo.
El artista plástico Juan Carlos Meneses es el encargado de plasmar la idea del trabajo colectivo del primer monumento al Che en su país de nacimiento; en este fragmento de un reportaje a Clarín que puede leerse íntegro en el enlace lo explica claramente:
Iglesia de Nuestra de Señora de la Piedad, que da nombre al pasaje de la acera de enfrente. Mas informacion en el siguiente link:
Edificio de los tribunales (Palacio de Justicia) de la calle Uruguay. A esa zona se la conoce precisamente por “Tribunales”, con estación de subterráneo del mismo nombre, aunque el barrio es San Nicolás. Es curioso que sean pocos los porteños que conocen al barrio por este nombre. En general, y pasa los mismo con otros barrios, la costumbre es que algunos edificios emblemáticos funcionan como mojones para denominar a la zona. Así lo establecen las inmobiliarias, las líneas de colectivos, de subtes y el saber popular. “Congreso” es otro ejemplo, en un mapa de la ciudad nunca se lo va a encontrar porque pertenece al barrio de Balvanera en el límite con San Nicolás.
En el corazón del Parque Rivadavia, también es estado de remodelación (fue declarado primero en recibir actos de vandalismo a lo largo de los últimos años), se destaca el monumento al libertador Simón Bolivar, de mármol travertino e inaugurado en 1942.Un justo homenaje que no desentona con los monumentos y plazas que distinguen su nombre en todo el mundo, incluso en ciudades tan disímiles como El Cairo o Teherán.
Calle Corrientes. Desde la intersección de Callao hasta Esmeralda, se suceden las luces de los teatros. Buenos Aires se destaca como una de las capitales latinoamericanas que mas puestas en escena posee. De todo tipo. Desde teatro de circuito under hasta obras de productoras multinacionales.
Fue llamada “la calle que nunca duerme” desde la década del 40 y 50, cuando proliferaban los espectáculos de tango. Sus bares albergaron a Gardel o Troilo, de gira en las madrugadas porteñas.
Av.de Mayo y sus curiosos edificios, como el Barolo. Mas informacion en el siguiente link:
http://allbuenosaires.blogspot.com/2007/04/palacio-barolo_01.html


Más imágenes de Buenos Aires y en especial Puerto Madero en
Curso:

Con precaución, se los cuida como verdaderos campeones de las pampas…
Después vendrá el asado y el deleite para la paisanada…


Enseguida, rápido de reflejos surge una sarcástica pregunta del cronista, como para poner a prueba o sacarle alguna confesión sexual a este hombre de 82 años…


Continúa con una apreciación personal… “al viajero habituado al despoblamiento de nuestra llanura sorprende este paisaje meticuloso, de tierra muy trabajada. El arroz…se alinea en pequeñas plataformas superpuestas que inunda el agua. Ni una vaca se ve, ni una oveja, ni un caballo. El asombro crece al advertir que el trigo se siembra aquí como si fuera un producto de huerta, dentro de cuadriláteros minímos…”
La condición mundana de Mujica Lainez tal vez le haya proporcionado el criterio suficiente como para describir el paisaje minimalista japonés, un “moderno” teniendo en cuenta esta crónica de un argentino en 1940…“al volver a Tokio, una luna bermeja me acompañó, la…que escriben sobre el Japón…esa luna que es como una farola redonda de papel, existe. Y también existen, aunque parezcan soñadas, las cabañas de techo de paja de arroz, los lagos enanos y la imagen pétrea, gigantesca de Kwannon, diosa de la Misericordia, cuyo perfil hierático asoma, absurdamente, en una perspectiva de fábricas negras. El Japón milenario y el Japón actual esperan al viajero en la estación de Ueno…”
En esa estación, el escritor pudo considerar, en un hecho que para otro podría haber pasado desapercibido, una realidad que se avecinaba dramáticamente, y que con verosimilitud supo interpretar un comportamiento característico de los japoneses, el sentido del “honor”. Ese aspecto tan ligado a los “kamikaze”. Entonces escribió…“he visto pasar por allí…a un soldado que partía para la guerra, un soldado “que tiene el honor” de partir para la guerra. Parientes, vecinos y amigos le acompañaban en abigarrada comitiva. Cada uno llevaba un estandarte barroco hecho de doradas perillas y de inscripciones favorables. El iba delante, solemne, entre el flamear de las banderas angostas.”
Así finaliza esta crónica. Después de un relato minucioso de lugares fantásticos a los cuales plasmo de forma correcta y exquisita en la redacción, y no exento de una lección de escritura, la guerra se impone como una lamentable realidad, resolviendo el final del relato con esa anécdota que refleja tan solo el aspecto más romántico (por decirlo de alguna manera) de la crueldad de la guerra, el “honor” de dar la vida al servicio de la nación; por lo cual denota su importancia en esa coyuntura.

Según el prólogo de la compiladora, la visita de Mujica Lainez se produjo como enviado del periódico La Nación, invitado junto a una misión económica por el gobierno japonés, en pleno contexto de la Segunda Guerra Mundial y de la expansión imperial japonesa, que incluso abarco a parte de China. Esta visita le permitió al escritor-periodista acceder a lugares y personas que en otras condiciones no se hubieran dado.


A lo lejos, se nota la silueta del hotel Quirinale, el edificio mas alto de la ciudad.

El agua en los bancos permite observar cardúmenes de mojarras. En algunos tramos de la orilla es posible caminar varios metros río adentro con el agua hasta las rodillas. Un clima tropical que permite apreciar la naturaleza en todo su esplendor.

Del otro lado de los bancos, la costa de la República oriental del Uruguay.




