domingo, 24 de febrero de 2008

El monumento al Che

El 14 de junio de 2008 a las 16 hs., en Rosario está previsto la inauguración de un monumento al Che Guevara, que sería el primero en su homenaje en la ciudad de su nacimiento.

La reivindicación del Che Guevara a escala global en la última década parece no resaltar (para el gran público y las nuevas generaciones) su labor política; aunque si su perfil romántico-aventurero enmarcándolo como el personaje que se lanza a sobrevivir a la selva congoleña o boliviana comandando un puñado de hombres leales intentando el contacto con los lugareños, canjeando provisiones por ideología revolucionaria y reclutamiento. Si bien este estilo político (la guerra de guerrillas) está cargado de connotaciones que pueden producir pensamientos favorables o encontrados, no deja de tener uno de los últimos matices novelescos, y como tal, en decadencia durante la década del 70, transformándose en gestas difíciles de repetir. Sin duda por esto último, aún los enemigos políticos e ideológicos del Che, no pueden ocultar cierta admiración en la entrega y el coraje de la acción.


El costo pagado para alcanzar la dimensión mítica fue una muerte trágica. Siempre estuvo mirándola cara a cara, incluso cuando sus obligaciones de funcionario público de la Revolución podrían haberlo amarrado a un sillón y un escritorio, prefirió emigrar al África. Solo un espíritu romántico, la añoranza por la aventura y el respaldo de una convencida ideología pudieron haber motivado esta evasión de la responsabilidad pública, que aunque no menos importante, queda empequeñecida ante la gesta de tono mas heroico como abrir un foco guerrillero en el corazón del África negra.
En sus propios escritos (además el Che escribía) se refleja el tanteo a la muerte.
En el libro “Pasajes de la guerra revolucionaria” (Ed.de las Ciencias Sociales, La habana, 1992), después de 7 días de navegación deplorable en esa embarcación improvisada que resulto ser el Granma y a poco del desembarco, en el paraje Alegría de Pío, el Che relata durante su bautismo de fuego como caviló que su vida iba a ser más corta de lo que resultó ser. Así escribía: “…el compañero Montané y yo…comíamos la magra ración-medio chorizo y dos galletas-cuando sonó un disparo; una diferencia de segundos solamente y un huracán de balas…se cernía sobre el grupo de 82 hombres. Mi fusil no era de los mejores, deliberadamente lo había pedido así porque mis condiciones físicas eran deplorables después de un largo ataque de asma soportado durante toda la travesía marítima y no quería que fuera a perder una arma buena en mis manos…los recuerdos ya son borrosos…Fidel trató en vano de agrupar a la gente en el cañaveral cercano…la sorpresa había sido demasiado grande, las balas demasiado nutridas…en ese momento un compañero dejó una caja de balas casi a mis pies, se lo indiqué y el hombre me contestó con cara que recuerdo perfectamente, por la angustia que reflejaba, algo así como “no es hora para cajas de bala”, e inmediatamente siguió el camino del cañaveral (después murió asesinado por uno de los esbirros de Batista). Quizás ésa fue la primera vez que tuve planteado prácticamente ante mí el dilema de mi dedicación a la medicina o a mi deber de soldado revolucionario. Tenía delante una mochila llena de medicamentos y una caja de balas, las dos eran mucho peso para transportarlas juntas; tomé la caja de balas, dejando la mochila para cruzar el claro que me separaba de las cañas. Recuerdo perfectamente a Faustino Pérez, de rodillas en la guardarraya, disparando su pistola ametralladora. Cerca de mí un compañero llamado Arbentosa, caminaba hacia el cañaveral. Una ráfaga que no se distinguió de las demás, nos alcanzó a los dos. Sentí un fuerte golpe en el pecho y una herida en el cuello; me di a mí mismo por muerto. Arbentosa, vomitando sangre por la nariz, la boca y la enorme herida de la bala cuarenta y cinco, gritó algo así como “me mataron” y empezó a disparar alocadamente pues no se veía a nadie en aquel momento. Le dije a Faustino, desde el suelo, “me fastidiaron”, Faustino me echó una mirada en medio de su tarea y me dijo que no era nada, pero en sus ojos se leía la condena que significaba mi herida.
Quedé tendido; disparé un tiro hacia el monte siguiendo el mismo oscuro impulso del herido. Inmediatamente, me puse a pensar en la mejor manera de morir en ese minuto en que parecía todo perdido, recordé un viejo cuento de Jack London, donde el protagonista, apoyado en un tronco de árbol se dispone a acabar con dignidad su vida, al saberse condenado a muerte por congelación, en las zonas heladas de Alaska…alguien, de rodillas, gritaba que había que rendirse y se oyó atrás una voz, que después supe pertenecía a Camilo Cienfuegos, gritando: “Aquí no se rinde nadie…” y una palabrota después. Ponce se acerco agitado, con la respiración anhelante, mostrando un balazo que aparentemente le atravesaba el pulmón. Me dijo que estaba herido y le manifesté, con toda indiferencia, que yo también. Por un momento quedé solo, tendido allí esperando la muerte…en el cañaveral…vi al gran compañero Raúl Suarez, con su dedo pulgar destrozado por una bala y Faustino Pérez vendándoselo junto a un tronco; después todo se confundía en medio de las avionetas que pasaban bajo, tirando algunos disparos de ametralladora, sembrando más confusión en medio de escenas a veces dantescas y a veces grotescas, como la de un corpulento combatiente que quería esconderse tras una caña, y otro que pedía silencio en medio de la batahola tremenda de los tiros, sin saber bien para qué.
…en ese momento se oían los primeros gritos: “fuego”, en el cañaveral y se levantaban columnas de humo y fuego; aunque esto no lo puedo asegurar, porque pensaba más en la amargura de la derrota y en la inminencia de mi muerte, que en los acontecimientos de la lucha. Caminamos hasta que la noche nos impidió avanzar y resolvimos dormir todos juntos, amontonados, atacados por los mosquitos, atenazados por la sed y el hambre. Así fue nuestro bautismo de fuego, el día 5 de diciembre de 1956, en cercanías de Niquero. Así se inició la forja de lo que sería el Ejercito Rebelde.”

Nadie lo llevó a optar por su particular estilo de vida, fue su propia decisión y en eso nadie puede discutirle el provechoso uso de su propia libertad en un contexto marcado precisamente por las rupturas de miles de jóvenes con el orden establecido, especialmente en lo ideológico. No es casual que entrado el siglo XXI aún se rememore la década del 60 como la de cambios fundamentales en el siglo XX. Entre ellos, la liberación de muchos pueblos, especialmente africanos y latinoamericanos, del imperialismo que los gobernó casi cuatro siglos.

Al Che Guevara la bastaron un par de largos viajes por Latinoamérica, su sólida formación y su férrea determinación para lanzarse a la aventura de querer cambiar el mundo.
Hoy en día todo su esfuerzo y el sacrificio de su vida, para quien lee su gesta o mira un documental por TV de cable sentado en un cómodo sillón, puede resultar uno de los últimos aventureros románticos.


El monumento puede homenajear todos sus aspectos humanos en Rosario, el lugar de su nacimiento al que sus compromisos con el mundo nunca lo dejaron volver.
La historia del proyecto de inicio, fotos y demás detalles del monumento pueden leerse en el siguiente enlace:
http://www.monumentoalche.com.ar/

Las 3 toneladas de bronce recaudadas por donación ya están disponibles para levantar el monumento. 75000 llaves de bronce fueron el principal objeto que se recibió como donación.
El artista plástico Juan Carlos Meneses es el encargado de plasmar la idea del trabajo colectivo del primer monumento al Che en su país de nacimiento; en este fragmento de un reportaje a Clarín que puede leerse íntegro en el enlace lo explica claramente:
“…es hacer un homenaje utilizando aquellas herramientas con las que él mismo luchó: La solidaridad, el esfuerzo, el granito de arena que junto a otros toman fuerza, y lo mas importante, sin la intervención del dinero. Claro, mas fácil sería juntar firmas y pedir al estado, o buscar un sponsor, lo hacemos de la manera difícil pero también la mas legitima…”
Para llegar desde Buenos Aires a la inauguración el día 14 de junio de 2008 a las 16 hs. en Rosario, estará prevista una caravana desde el obelisco.

Además se esta realizando un documental sobre el tema que se verá próximamente en cines.