jueves, 16 de agosto de 2007

Cuentos modernos y graciosos

El camarote

En muchos trenes de Europa los camarotes de los trenes no están individualizados como para hombres o mujeres y pueden darse casos de viajes mixtos.
En uno de estos casos un hombre y una mujer que no se conocían coincidieron en el mismo compartimiento del coche-cama.
Después de la embarazosa situación inicial, ambos se acostaron. El hombre ofreció gentilmente la litera inferior a la dama, y el tomó la superior.
A medianoche, el hombre despertó con mucho frío y luego de pensarlo unos momentos, se decidió y despertó a la señora, inclinándose y tocándole un brazo.

'Siento molestarla, pero tengo mucho frío ¿Podría UD. alcanzarme otra manta?'
La mujer se asomó miró hacia arriba, le sonrió dulcemente y guiñándole un ojo le dijo:
Tengo una idea mejor, tan sólo por esta noche hagamos como si estuviéramos "casados"
El hombre sorprendido gratamente, se excitó y le respondió: De acuerdo, me parece fenomenal!'
Entonces la mujer le dijo: ¡Agarrala vos pelotudo...!

El viejito y su laguna


En Florida, un hombre ya mayor, era propietario desde hacía bastante tiempo, de un rancho de gran tamaño. Detrás de la casa tenía una laguna, alrededor de la cual había mesas de picnic, juegos diversos, una cancha de voleibol y una buena cantidad de árboles de manzana y duraznos. La laguna estaba bien cuidada y era apta para nadar. Una noche, el anciano, después de varios días, decidió bajar a su laguna y echarle un vistazo. Tomó un recipiente de unos cinco galones de capacidad para traer algo de fruta. A medida que se acercaba a la laguna, escuchó voces y risas muy fuertes, que denotaban mucha alegría. Al llegar, vio que era un grupo de jovencitas bañándose totalmente desnudas en su laguna. Hizo notar su presencia a las mujeres y todas se fueron nadando a la parte más honda. Una de las mujeres le gritó, "¡No saldremos hasta que usted se vaya!" El anciano frunció el ceño y les contestó, "Señoritas, no he venido a verlas nadar desnudas ni a obligarlas a salir desnudas de la laguna". Mostrando en alto el recipiente, continuó...
"Sólo he venido a dar de comer a mi cocodrilo". Los viejitos todavía pueden pensar rápido.


Entre todo el universo de mensajes que circulan por mail, tambien lo hacen estos cuentos que siguen las mas antiguas tradiciones en este rubro, el final con moraleja.